Gestores de Convivencia, héroes que trabajan día y noche por la tranquilidad y el respeto de todas las personas en medio de la pandemia
Camilo Gamarra es un Gestor de Convivencia que el pasado 31 de julio fue víctima de una agresión física y verbal por parte de un adulto mayor al momento de solicitarle de manera amable el uso del tapabocas. Él se encontraba haciendo un trabajo de pedagogía en la localidad de Fontibón explicando la importancia de adoptar las medidas de bioseguridad para evitar la propagación del Coronavirus. Fue insultado, recibió varios golpes y pese a todo eso no se dejó provocar, manejó la situación con prudencia y no respondió. Este acto de intolerancia, que generó el rechazo de la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, y del Secretario de Seguridad, Convivencia y Justicia, Hugo Acero, puso en evidencia el papel que adelantan hoy los 227 Gestores de Convivencia en varios frentes y escenarios de Bogotá, pero también los sacrificios y los riesgos que corren al realizar su labor.?Da rabia que te agredan, fue un momento difícil, pero estamos preparados para poder afrontar esta clase de eventualidades; supimos sobrellevar la situación y seguimos adelante con nuestro trabajo?, dice Camilo, quien mantiene la calma.?Los Gestores de Convivencia son los ojos y oídos de la Secretaría de Seguridad en el territorio, están en todas partes y forman un cuerpo especializado, flexible, dinámico y versátil para garantizar la tranquilidad, el respeto y los derechos de todas las personas?, explica Janeth Forero, subsecretaria de Seguridad y Convivencia de la Secretaría de Seguridad, quien tiene a cargo a estos funcionarios. Ella cuenta que muchas veces los Gestores son agredidos y víctimas de hurtos, sin embargo, dice que estos episodios no les baja la motivación para seguir con más ánimo y coraje.Actualmente, por ejemplo, acompañan movilizaciones, tomas y plantones sociales que han surgido en el marco de la emergencia sanitaria. También realizan ejercicios pedagógicos en sectores donde se aplica la cuarentena estricta, allí recorren las calles explicando las medidas de bioseguridad que deben adoptar las personas, como el uso correcto del tapabocas, el distanciamiento social y el lavado de manos, para evitar contagios por Covid-19.Participan en la entrega de ayudas humanitarias a poblaciones vulnerables en diferentes barrios de la ciudad. Asimismo, visitan a tenderos en algunas áreas de Bogotá que presentan altos índices de homicidios y hurtos para entregarles un afiche que contiene recomendaciones de autocuidado en materia seguridad. La pieza gráfica es puesta en un lugar visible dentro del establecimiento. En este ejercicio ya han visitado más de 600 locales en la localidad de Bosa y más de 500 en Kennedy. Además, un grupo de funcionarios desarrolla su labor en la noche haciendo parte de operativos de seguridad con la Policía y los fines de semana, en la noche y la madrugada, vienen trabajando de la mano con las Casas de Justicia móviles en varias localidades de la ciudad con el fin de facilitar a los ciudadanos el acceso a la justicia.Igualmente visitan familias que, en medio de la pandemia, han perdido un ser querido dentro de sus viviendas. No solo les informan sobre los trámites a seguir para el levantamiento del cadáver y posterior traslado a una funeraria, sino que las acompañan en esos momentos de dolor. Forero dice que la principal virtud que hoy debe tener un gestor es la capacidad de entrega para adaptarse a cualquier circunstancia y tener la habilidad de hacer lecturas de contexto y realidades para saber cómo moverse en los territorios.De acuerdo con Gabriel Rondón, coordinador de los Gestores de Convivencia de la Secretaría de Seguridad, ?es un trabajo que realizamos 24 horas al día los 7 días de la semana y donde hemos atendido 99 movilizaciones, 230 plantones, 180 concentraciones, 33 disturbios, 188 bloqueos a vías, 18 bloqueos a Transmilenio y 55 eventos masivos, entre otros eventos?.José Luis Rey es uno de los líderes del equipo de Gestores de Convivencia que desde hace tres años comenzó con esta tarea, especialmente se le veía acompañando marchas sociales en donde no paraba de dar instrucciones por radioteléfono, dialogando con las partes, y levantando las manos para evitar el choque y la confrontación. Ahora ha tenido que doblar esfuerzos para enfrentar el nuevo enemigo que nos acecha a todos: el virus Covid19. Incluso, en un solo día, ha llegado a apoyar 3 entregas de mercados, controlar 5 aglomeraciones y atender 2 bloqueos. Para ello, dice Rey, "adoptamos todas las medidas sanitarias posibles: uso de tapabocas, guantes, antibacteriales, así como el distanciamiento social, y cuando hay gestores con alguna sintomatología viral, se nos pide quedarnos en casa y los supervisores hacen monitoreo constante".Para Julián Moya, quien desde hace dos años se desempeña como Gestor de Convivencia, lo más gratificante de su trabajo en las calles es ?hacer gestiones ante las entidades el Distrito para que la gente más vulnerable, como personas de la tercera edad, madres cabezas de familia y vendedores informales, reciban las ayudas necesarias para que puedan mejorar sus vidas en medio de esta pandemia?, aunque reconoce que los más duro de su actividad es caminar diariamente durante 7 y 8 horas continuas, bajo el sol y el agua.Por su parte, Paula Pedraza, una de las mujeres del grupo y estudiante de Ingeniería, asegura que una de las situaciones más difíciles que afrontan a diario es ?la falta de cultura ciudadana, porque algunas personas son muy agresivas y groseras cuando llegamos a algún territorio?. Sin embargo, dice que lo más gratificante como gestora es que ?como mujer me siento muy empoderada pues puedo ayudar a través diálogo a resolver los problemas de muchas personas; qué bonito que nos tengan en cuenta a nosotras las mujeres?. Precisamente, la Subsecretaria Janeth Forero sostiene que ?en este momento histórico, político y social de país, donde la mujer cada día tiene más reivindicaciones, era necesario que tuviera un papel preponderante en este grupo de Gestores de Convivencia?.La Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia ha hecho una apuesta por conformar un equipo diverso y heterogéneo, donde además de fortalecer la presencia de mujeres, hay hombres, jóvenes y representantes de poblaciones indígenas, trans, afro y con algún tipo de discapacidad. Esto con el fin de abordar de mejor manera los conflictos en los diferentes escenarios donde se presentan. La idea es tener un total de entre 300 y 350 miembros este año.Sin embargo, no todos tienen el perfil para ser Gestor de Convivencia pues quien aspira a serlo debe cumplir con requisitos específicos como tener un mínimo de 19 meses de trabajo comunitario certificado y demostrar un buen manejo de conflictos en las comunidades.Las capacitaciones son permanentes en temas como comunicación asertiva, técnicas de autocontrol, cultura, mediación de conflictos, lecturas de contextos, derechos humanos, diversidad de género, defensa personal y primeros auxilios, entre otras.