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La instrumentalización de menores es un delito y genera hasta 20 años de cárcel

De acuerdo con el código penal, aunque el menor “acepte” participar, la responsabilidad penal recae completamente sobre el adulto. No hay justificación posible.

La instrumentalización de menores es un delito y genera hasta 20 años de cárcel

La instrumentalización de menores es un delito y genera hasta 20 años de cárcel

Un delito que afecta gravemente a la niñez y a la adolescencia es la instrumentalización de menores en diferentes actividades y escenarios de la ciudad. Una conducta que ocurre cuando un adulto utiliza a un niño, niña o adolescente para la comisión de actividades ilícitas, aprovechándose de su vulnerabilidad.

Se trata de un delito en el que personas adultas involucran a menores en actividades como hurtos, tráfico de estupefacientes o extorsión, exponiéndolos a entornos de violencia. No es un hecho menor ni aislado: es una conducta que vulnera profundamente sus derechos, les arrebata su infancia y pone en riesgo su integridad física y emocional.

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La ley colombiana es clara. El artículo 188D del Código Penal establece que este delito puede acarrear penas de entre 10 y 20 años de prisión. Además, hay un aspecto fundamental que no admite interpretaciones: aunque el menor “acepte” participar, la responsabilidad penal recae completamente sobre el adulto. No hay justificación posible.

La instrumentalización de menores es un delito y genera hasta 20 años de cárcel

“Las organizaciones delincuenciales que utilizan menores para hurtos, microtráfico o extorsión deben saber que las autoridades están enfocadas en combatir este delito y llevar a sus responsables ante la justicia. Proteger a la niñez es una prioridad de ciudad”, indicó el secretario César Restrepo.

Desde la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia se reitera el compromiso con la protección de la niñez y la adolescencia, y se hace un llamado a la ciudadanía a no ser indiferente frente a estas situaciones. Identificar, rechazar y denunciar estos hechos es clave para romper estos ciclos de violencia. Este tipo de delito se puede alertar a través de la Línea 123 o Línea 141 del ICBF.

Denunciar y proteger a los niños, niñas y adolescentes es una tarea de todos.